Os escribo estas palabras a vosotros, los que queréis nuestras tierras, nuestro pequeña casa, porque para nosotros esto es nuestro país, una casa, una gran familia. Porque aunque a veces parezca que estemos separados, somos un país muy unido, somos una gran familia, ¿y vosotros? Queréis separarnos, que perdamos nuestro lugar de nacimiento, nuestro hogar, nuestra cultura, nuestras costumbres y queréis someternos a las vuestras. Tenéis que pensar que algún día nosotros fuimos como hermanos, que vosotros habeis crecido, os habeis "desenvuelto", lo que sea que eso signifique para vosotros, y nosotros nos hemos "estancado".
Yo, con el corazón en la mano, que quiere decir, con mi país en la mano os pido que deis marcha atrás, que dejéis que mi país siga con su rey, con su presidente y con su forma de vida. Ya que algún día podréis estar vosotros en nuestra situación y nosotros en lugar de empujaros, os daríamos la mano. Pero si en estos momentos ya "no podéis" dar marcha atrás, pediros que nos dejéis nuestras costumbres, nuestra religión, nuestra forma de vida y sobretodo nuestra diversidad de culturas, ya que por eso se caracteriza nuestro país. Y recordar que cuando piseis nuestra tierra, en ellas está el legado de muchas generaciones, de nuestros antepasados o sin ir mas lejos, de nuestros padres.
Esta carta no se si llegará a vuestras manos, no se si estas palabras que aqui escribo servirán para algo, porque yo soy un simple ciudadano, un habitante de este país, una hormiga en vuestro panorama de "sociedad". Ya que yo no soy un simple ciudadano, soy el representante de mi pueblo.
Att. Jesús Ruibal Barrios
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